FulcanelliFulcanelli
Vía signs of the times
El 16 de noviembre de 1841, en un pueblo francés de Langres, nació Jules Louis Gabriel Violle, un célebre físico francés, miembro de la Academia Francesa de Ciencias, y alquimista.
Mejor conocido por su pseudónimo Fulcanelli, Jules Violle escribió dos importantes textos alquímicos, El Misterio de las Catedrales y Las Moradas Filosofales, así como algunas anotaciones de un tercer volumen, Finis Gloriae Mundi, un trabajo que fue retirado antes de su publicación.
Aunque ha habido mucha especulación desde la publicación de estos dos libros sobre la verdadera identidad del Maestro Alquimista Fulcanelli, con respuestas que van desde su no existencia como individuo (¡de acuerdo con esta hipótesis, Fulcanelli era de hecho un comité!), hasta él siendo un miembro de cículos parisinos ocultos de a finales del siglo 19 e inicios del siglo 20, Patrick Rivière ha establecido el caso en su libro Fulcanelli: Su Verdadera Indentidad Revelada.
Con una investigación meticulosa y amplias evidencias tomadas de su carrera como ilustre científico francés, es claro que no solo Fulcanelli existió, pero que además él fue un físico de gran reputación.
Violle alcanzó su fama a través de su trabajo en radiación solar y el establecimiento de la unidad de intensidad luminosa que lleva su nombre: el Violle.
Su investigación de la constante solar y de la absorción atmosférica lo llevó a considerar que la temperatura del Sol era muchísimo más baja de lo que se pensaba en aquel tiempo, argumentando que entre más alta sea la altitud, menos densa la atmósfera y más baja la temperatura.
Y esto es precisamente lo que Fulcanelli escribió en los siguientes términos, en Las Moradas Filosofales:Las altas montañas permanecen coronadas de nieve pese a los ardores del verano.
En las regiones elevedas de la atmósfera, cuando el astro pasa por el cenit, el globo de los aerostatos se cubre de escarcha y sus pasajeros padecen un frío muy vivo.
Así, la experiencia demuestra que la temperatura desciende a medida que aumenta la altura.
La misma luz se nos hace sensible cuando nos encontramos situados en el campo de su irradiación.
En cuanto nos situamos fuera del haz radiante, su acción cesa para nuestro ojos. Es un hecho bien conocido que un observador que contempla el cielo desde el fondo de un pozo al mediodía ve el firmamento nocturno y constelado.
¿De dónde proceden, pues, el calor y la luz? Del simpre choque de las vibraciones frías y oscuras contra las moléculas gaseosas de nuestra atmósfera.
Y como la resistencia crece en razón directa de la densidad del medio, el calor y la luz son más fuertes en la superficie terrestre que en las grandes altitudes porque las capas de aire son, asimismo, más densas.
Tal es, al menos, la explicación física del fenómeno. En realidad, y según la teoría hermética, la oposición al movimiento vibratorio y la reacción no son sino las causas primeras de un efecto que se traduce por la liberación de los átomos luminosos e igneos del aire atmosférico.
Bajo la acción del bombardeo vibratorio, el espíritu, liberado del cuerpo, se reviste para nuestros sentidos de las cualidades físicas características de su fase activa: luminosidad, brillo y calor. [p. 44-45]
El mismo Violle, condujo experimentos en la cumbre de Mont Blanc para recolectar datos que examinarían su teoría.
El libro de Rivière está repleto de tales paralelos de los libros de Violle y de Fulcanelli que establecen sus intereses y amistades comunes.
Con respecto al Falsificado Finis Gloriae Mundi y en palabras de Patrick Rivière...
Al final de 1999, un libro con este título y firmado “Fulcanelli” fue publicado por una casa editorial en Londres por razones fiscales, seguido de una campaña publicitaria agresiva.
Sin embargo, el libro se encontró con una indiferencia general, ¡porque los lectores notaron una falta de prosa generosa y una considerable erudición que era característica del Fulcanelli real!
Lo que es más, dicho documento estaba opuesto diamétricamente a la sinopsis del genuino Finis Gloriae Mundi. Para explicar esto mejor, tomaremos prestado algunas críticas pertinentes extraídas del artículo de J.P. Thomas, Finis Gloriae Mundi: O la historia de Imitación y Usurpación de Personaje:[...] Última hipótesis: Se ha creído que el que escribió el prefacio y el publicador ni siquieran se molestaron de leer este estúpido manuscrito, que les fue enviado vía Internet y sus correos electrónicos, como ellos dicen, o por correo ordinario.
Imagínense a Fulcanelli expresándose a si mismo en la Web después de 70 años de su ausencia y teniendo entonces la edad de 103 años!!! Pero el lector puede estar seguro, que este Fulcanelli es muchísimo más joven. [...]Qué falta de consideración para el lector audaz, así despreciado, y cuya credibilidad pareciera no estar puesta en duda.
Seguramente ellos poseen calificaciones certificadas de expertos por haber obtenido su imprimatur por tal colección de ineptitudes “politico-químicas” en donde la auténtica Ciencia de Hermes es tan evidente.... ¡por su ausencia![...][...] Desde el inicio, el autor lo deja todo en claro:“Esta obra no es el manuscrito que una vez retiramos de las manos del querido Canseliet; aquel antiguo trabajo, imperfecto, no hubiera sino extraviado sino a quien busca,como buscamos nosotros mismos durante un tiempo: fue arrojado a las llamas sin remordimientos. [...] (p.8)
No basta con haber fabricado algún oro potable capaz de invertir los efectos fisiológicos de una irradiación atómica para remodelar el universo a conveniencia.(p. 17)
El lector sabio debe de ser aconsejado de evitar gastar su tiempo y dinero innecesariamente al no comprar este libro tan repugnante y tan poco limpio en segundo lugar,¡y tan ridículo e insípido en el primer lugar!





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